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Vida saludable, bienestar y objetivos de desarrollo sostenible

desarrollo sostenible

Nuestro mundo ha hecho progresos increíbles desde 2000 contra varias de las principales causas de enfermedad y muerte. La esperanza de vida ha aumentado,1la mortalidad maternoinfantil ha disminuido,2,3 las muertes por paludismo se han reducido a menos de la mitad4 y se han logrado progresos significativos en la lucha contra la epidemia del virus de la inmunodeficiencia humana.5

Sin embargo, este progreso ha sido frágil y desigual, tanto entre los países como dentro de ellos. La esperanza de vida en el país de población es más longeva es 31 años superior a la del país que ocupa el último puesto en la lista.6 Aunque algunos países han logrado impresionantes avances en la esfera de la salud, los promedios nacionales pueden ocultar disparidades en los resultados sanitarios dentro de cada país,7 por ejemplo, entre los grupos marginales de la población.

Paralelamente, el aumento de la prosperidad en todo el mundo, los cambios en los hábitos y la alimentación y la urbanización rápida y no planificada han traído consigo nuevas amenazas para la salud. La incidencia de las neumopatías crónicas, la diabetes, diversos tipos de cáncer y los traumatismos por accidentes de tránsito van en aumento. Las enfermedades no transmisibles representan alrededor del 70% de las muertes prematuras, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos.8

El programa de las Naciones Unidas Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible nos brinda la oportunidad de hacer frente a estos restos.9 La esperanza y la ambición expresada en la Agenda es lograr un mundo más saludable, próspero, integrador y menos vulnerable de aquí a 2030. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la acompañan representan su plan de acción y son pertinentes para todos los países, tanto los pobres como los ricos. La meta específica de no dejar a nadie desatendido es una llamada de atención para centrarse en las personas que corren más riesgo de quedarse sin los servicios de salud que necesitan y merecen. Los ODS forman un todo indivisible y se basan en el impulso y las enseñanzas adquiridas en el pasado. Todos los sectores deben esforzarse por trabajar conjuntamente a fin de cumplir las promesas que hemos contraído.

Aunque la mejora de salud y el bienestar constituye un objetivo en sí misma (el ODS 3), es también necesaria para alcanzar la mayoría de los demás objetivos. Por ejemplo, la cobertura sanitaria universal (CSU) puede ayudar a reducir la pobreza (ODS 1) porque protege frente una causa importante de penurias económicas, y la mejora de la salud puede impulsar el aumento del empleo y el crecimiento económico (ODS 8). Además, los sistemas sanitarios deben ser sólidos para hacer frente a las consecuencias sociales y económicas de los brotes y otras emergencias sanitarias, y la mejora de la salud potencia a su vez los demás objetivos.

En mayo de 2018, los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobaron el nuevo Programa General de Trabajo 2019-2023 de la Organización, que se basa en los ODS y se ha concebido para ayudar a los países a avanzar adecuadamente hacia el logro del ODS 3 y las demás metas sanitarias.10Sus tres prioridades estratégicas (la cobertura sanitaria universal, la seguridad sanitaria y la mejora de la salud y el bienestar), que sintetizan las metas sanitarias de los ODS, se acompañan de un marco de medición del impacto para que la OMS conozca los progresos alcanzados y se continúe centrando en los resultados y no en los productos. Un elemento esencial para lograr estas metas sanitarias es centrar en las personas la prestación de la atención primaria, haciendo hincapié en los hábitos saludables y la prevención de enfermedades, además de proporcionar un tratamiento seguro, eficaz y de calidad.

Para lograr las metas sanitarias de los ODS será necesario aumentar la inversión. De acuerdo con un estudio de la OMS, en 67 países, que representan alrededor del 75% de la población mundial, se necesitarán US$ 3,9 billones adicionales entre 2015 y 2030 para alcanzarlas.11 En el estudio se estimó también que el gasto interno podría cubrir el 85% de esos costos.11 Es decir, la mejora de la salud y el bienestar para todos en la mayoría de los países es básicamente una cuestión de compromiso político, y no un asunto económico.

La buena noticia es que en todo el mundo está aumentando el apoyo político a la CSU y los ODS. Por ejemplo, en abril de 2018, la Canciller de Alemania Angela Merkel, la Presidenta de Ghana Nana Addo Dankwa Akufo-Addo y la Primera Ministra de Noruega Erna Solberg enviaron una carta conjunta a la OMS para pedirle que lidere la elaboración de un «plan de acción mundial para una vida saludable y bienestar para todos»12

El objetivo de la reforma al sistema de desarrollo de las Naciones Unidas, propuesta por su Secretario General y aprobada por sus Estados Miembros en mayo de 2018, es conseguir que el sistema de las Naciones Unidas responda a las prioridades de los países y preste apoyo a la aplicación de los ODS de forma más integrada.

Con demasiada frecuencia, la fragmentación, la duplicación y la ineficacia han impedido realizar progresos. Debemos ensanchar nuestra mentalidad para que los resultados del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas sean más que la suma de sus partes. Los organismos sanitarios internacionales deben colaborar más estrechamente para satisfacer las prioridades de los países y alcanzar las metas sanitarias de los ODS.

Ambos hemos visto en África y en todo el mundo los avances que ha hecho posibles la mejora de la salud. Como asociados, pedimos a las naciones Unidas que refuerce su apoyo a los gobiernos y los ciudadanos. Así, nos comprometemos a ayudar a integrar las actividades, mejorar la gobernanza y obtener la máxima repercusión en los países para lograr el ODS 3 y las demás metas sanitarias.

Este número del Boletín de la Organización Mundial de la Salud se añade a la bibliografía cada vez más abundante que es necesaria para adoptar estrategias, políticas, leyes, reglamentos y normas que nos acercarán al logro de un mundo más justo, seguro y saludable para todos.

Autores:

Amina J Mohammed a y Tedros Adhanom Ghebreyesus b

a. Naciones Unidas, Nueva York (Estados Unidos de América)
b. Organización Mundial de la Salud, avenue Appia 20, 1211 Ginebra 27 (Suiza)

Correspondencia: Tedros Adhanom Ghebreyesus (email: drtedros@who.int).

Referencias

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