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Pequeños consejos para que la jornada laboral resulte más saludable

hábitos saludables
  • Una parada a media mañana ayuda a reactivar la mente y el cuerpo.
  • Las plantas en el espacio laboral reducen el estrés y aumentan el optimismo.

La llegada del otoño, unida a la incorporación al trabajo y a las obligaciones diarias, puede generar cansancio, apatía, mal humor o falta de sueño. Es lo que se llama astenia otoñal.

Pero sea en otoño o en cualquier otra de las estaciones, lo cierto es que la jornada laboral puede ser más o menos sana. Dando por sentado que a buen seguro siempre preferiremos estar en otro sitio y no en el trabajo, hay, en todo caso, que trabajar con salud. La jornada laboral supone para la gran mayoría un tercio de cada día. Seis, siete, ocho o más horas, si contamos el tiempo que nos supone ir y volver.

Para aquellos que trabajan en una oficina, su empleo supone muchas horas sentados, horas a las que se suman las que pasan al volante, para que luego acaben de nuevo sentados en el sofá. Sedentarismo, lo llamamos ahora, el camino más rápido a la obesidad y a una mala salud.

¿Cómo hacer para que la jornada laboral sea más saludable?

En su libro El círculo de la motivación, el cardiólogo Valentín Fuster apunta unas sencillas pautas.

Iluminar de forma adecuada

Una iluminación insuficiente puede causar fatiga visual y dolores de cabeza pero también somnolencia y falta de concentración. La luz natural es la más saludable, atenuada por cortinas o cristales tintados para modular la luminosidad, pero si esta no es posible, hay que evitar las fluorescentes y escoger luces cálidas.

Controlar la postura corporal

Si se pasan horas en un escritorio es importante disponer de muebles que promuevan una postura saludable. La mesa debe ser espaciosa, es conveniente que la silla disponga de reposabrazos y un respaldo flexible y que bajo la mesa exista un reposapiés. Si la jornada laboral se realiza de pie el profesional debe sentarse cada cierto tiempo y llevar zapatos con empeine reforzado y tacón bajo.

Activar el cuerpo

La postura es tan importante como la flexibilidad. Cambiar de postura de forma frecuente o realizar ejercicios con hombros y cuello promueven la salud cervical. Levantarse y caminar cada cierto tiempo ayuda también a desentumecer los músculos y evitar dolores de espalda.

Parar a media mañana

Una parada a media mañana ayuda a reactivar la mente y el cuerpo para el resto de la jornada. Lo ideal es desconectar no sólo del trabajo, sino también de las relaciones laborales y las preocupaciones personales.

Comer sano también en el trabajo

El ‘taper’ puede ayudar a preparar comidas ligeras que no obstaculicen el trabajo vespertino, evitar la comida rápida y controlar la dieta. La fruta puede decorar el escritorio y ser un tentempié saludable, además de aportar un extra de energía para la actividad diaria.

Personalizar el entorno

Una buena salud emocional es la mejor compañía para vitalizar el día a día, así, las fotos familiares, los pequeños regalos de escritorio o los dibujos infantiles son elementos de apoyo fundamentales.

Cuidar los sentidos

El ruido, el olor o la temperatura pueden afectar al bienestar y concentración en el trabajo. Un consejo práctico es bajar lo más posible el sonido del móvil o del teléfono fijo, así como los efectos de sonido del ordenador. Las plantas aromáticas como la menta, el tomillo o el romero pueden ser alternativas para añadir bienestar a la jornada a través de su aroma.

Incluir plantas en el espacio laboral

Reducen el estrés, alivian los síntomas depresivos y aumentan el optimismo. Es mejor elegir las que duran todo el año, las que se adapten a todo tipo de luz y aquellas sin flores, ya que estas últimas requieren más cuidados

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