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Drogas y trabajo. Realidad y abordaje

Drogas y trabajo. Realidad y abordaje

Artículo escrito por: Comisión de Intervención Laboral de Proyecto Hombre.

La existencia de consumos de alcohol y otras drogas en el mundo del trabajo es algo indudable, como también lo es la existencia de los efectos producidos por dichos consumos en la salud, en el desempeño del trabajo y en el entorno personal del trabajador.

El 87% de la población laboral percibe el consumo de alcohol y otras drogas en el ámbito del trabajo como un problema importante, teniendo en cuenta algunas de sus consecuencias, como son la siniestralidad, la productividad, el clima laboral o el absentismo, entre otras muchas caras de un poliedro irregular. La dificultad de cuantificar las consecuencias del consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral no es óbice para sea percibido como un problema en el seno de algunas organizaciones.

Cada vez más estudios muestran una realidad que impele a la necesidad de actuar desde distintos ámbitos de la sociedad, siendo las propias empresas y organizaciones partes muy interesadas en aportar soluciones, ya que asumen muchas de las consecuencias.

En este sentido, sirvan estos datos como constatación de la situación en la que actualmente nos encontramos:

  • El 76,4% de las personas en tratamiento por una adicción son trabajadores en activo o en baja laboral (Informe del Observatorio Proyecto Hombre 2018).
  • Un 5% de los trabajadores presenta un consumo de alcohol de alto riesgo, mientras que hasta un 7% ha consumido cannabis en el último mes, dato que se eleva hasta el 21% en la población más joven. (Observatorio Español sobre las Drogas y las Toxicomanías)
  • La siniestralidad, absentismo y el presentismo son más elevados entre el persona que presenta consumo de sustancias que en el resto.
  • El estudio realizado en 2018 a través en la Fundación Laboral de la Construcción, por la Asociación Proyecto Hombre, registra niveles de riesgo en el consumo de alcohol en el sector de la construcción. Un 19,63% para hombres y un 8,40% para mujeres.

Estos datos ponen de manifiesto, aun asumiendo que en el consumo de drogas los aspectos laborales no son los únicos factores de riesgo, que es necesario, conveniente y rentable, intervenir desde la empresa. La rentabilidad de abordar los aspectos fundamentales de este problema, desde un enfoque técnico, viene justificada por múltiples aspectos y, según estudios realizados por la OIT, incide sobre:

  • La reducción del número de accidentes y muertes prematuras
  • El incremento de la salud y el bienestar en la entidad
  • La reducción de periodos de baja laboral
  • La disminución del absentismo y del presentismo
  • El engagement, fidelización/compromiso entre trabajadores y la entidad
  • La mejora del clima laboral y de la satisfacción de los trabajadores
  • La retención de personas cualificadas
  • La disminución de gastos de formación
  • El incremento de la productividad, así como de los índices de innovación
  • La mejora de la reputación e imagen de la entidad

Proyecto Hombre es consciente de esta realidad y lleva años ofreciendo Planes Integrales de Intervención en el Ámbito Laboral, adaptados a las necesidades e idiosincrasia de cada empresa. Es una propuesta multidimensional que interviene sobre los principales ejes que pueden presentarse como factores de riesgo o de protección de consumos de drogas, e incluso de otras conductas potencialmente adictivas como los juegos de azar, etc., y que esquematizamos del siguiente modo:

Análisis de la realidad de la entidad:

 

Este análisis nos permite conocer a los destinatarios de las acciones y las culturas existentes, puesto que en toda entidad de cierto volumen hay diferentes culturas, además de la “oficial”. Dentro de estas culturas hay diferentes mitos en torno a las adicciones, diversos factores de protección y riesgo, e incluso niveles distintos de permisividad y tolerancia. Este análisis ha de contemplar la perspectiva de género.

 

Diseño de acciones personalizadas:

Adecuar los mensajes, concretar la información, los medios y estrategias más idóneos y generar una formación y protocolos específicos para la entidad y los destinatarios.

 La personalización nos permite maximizar el aprovechamiento de las acciones y optimizar tiempo y energía, minimizando las posibles distorsiones (menos horas de intervención), reduciendo los costes e incrementando la satisfacción de la entidad y los trabajadores. Ganamos en eficacia y eficiencia, incrementando el retorno.

 

Acciones de sensibilización e información:

Suponen el núcleo más visible de la prevención, y se implementarán con creatividad y aprovechamiento de los recursos de los que dispone la empresa. Suponen el modo en que desde la organización se difunde la importancia que está concediendo a la prevención y el enfoque desde el que se pretende trabajar (no punitivo, promoción de la salud, etc.)

 

Formación:

Se puede impartir con varios objetivos y en todos los segmentos que forman la empresa u organización, siendo el más demandado el de mejorar los conocimientos y capacidad de respuesta de aquellos puestos y cargos que, en el desempeño de sus funciones, tengan mayor facilidad para incrementar la cultura de prevención y generar salud y bienestar.

 

Facilitar el reconocimiento/detección temprano:

Fundamental para favorecer tratamientos tempranos. Sus beneficios son evidentes: a menor arraigo de la conducta y menores daños, más facilidad para la recuperación y menor deterioro.

Facilitar el reconocimiento temprano precisa de un entorno que no estigmatice y que prime la ayuda. Para lograrlo es efectivo un acuerdo consensuado, que marque la política de la entidad y las estrategias para la intervención desde una perspectiva de recuperación. Todo ello dentro de la legislación y normativas vigentes e integrándolo en las políticas de salud y seguridad de la entidad. El análisis realizado ofrecerá datos que faciliten y mejoren este acuerdo.

 

Conclusión: ofrecer tratamientos de calidad

Es necesario ofrecer tratamientos de calidad a aquellas personas que los necesiten. Tratamientos adaptados a sus necesidades, en los que la organización del trabajo y el recurso terapéutico se coordinen para facilitar la asistencia. El acceso al tratamiento tiene tres condiciones básicas: la voluntariedad, la confidencialidad y el mantenimiento del puesto de trabajo.

En definitiva, la política de consumos de alcohol y otras drogas en la empresa ha de empapar la cultura de la empresa u organización, pasar a formar parte de su ADN. Solo de esa forma se integra y se extiende en el tiempo, por lo que es importante contar con la colaboración y participación de toda la estructura organizacional. Un equipo mesurado pero representativo de las diferentes sensibilidades de la entidad.

Bien sea teniendo como marco la Responsabilidad Social Corporativa, la Prevención de Riesgos Laborales o desde una política de la empresa tendente a aumentar el bienestar laboral de los trabajadores, lo realmente clave es hacer uso de las herramientas de las que ya se dispone, para que se reduzca el impacto que el consumo de alcohol y otras drogas tiene, tanto en el funcionamiento de las empresas, como en la salud de los trabajadores.

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