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Controles de alcohol y drogas para los conductores profesionales

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Los controles de riesgos laborales de los conductores profesionales incluirán exámenes de toxicidad, tanto de alcohol como de drogas, así como análisis del hígado para determinar si tienen enfermedades hepáticas como la cirrosis con el fin de averiguar si existe un problema con estas sustancias y si son «aptos o no» para llevar vehículos de esas características, tal y como ha propuesto el delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Francisco Bernabé.

En segundo lugar, si se detecta toxicidad en el conductor, bien porque exista una constatación por vía facultativa o porque haya incurrido, al menos, en dos infracciones en vía administrativa, deberá iniciar programas de tratamiento y curación mientras se le suspende temporalmente el permiso de conducción de este tipo de vehículos, como autobuses escolares o de transporte de mercancías peligrosas.

Así lo ha hecho saber Bernabé a los medios de comunicación poco antes de proponer estas medidas en una reunión en la que han participado directivos de la Federación Regional de Organizaciones Empresariales del Transporte (FROET); de la Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares (ANETRA); de la Jefatura Provincial de Tráfico; de la Jefatura de la Inspección de Trabajo; mandos de la Guardia Civil; y responsables de la Dirección General de Transportes de la Comunidad.

Bernabé ha promovido esta reunión con el fin de analizar el incremento de los positivos por alcohol y drogas detectados entre conductores profesionales en los últimos meses en la Región de Murcia. Y es que las dos últimas campañas de control de alcohol y drogas en este sector han detectado siete casos positivos entre los chóferes de vehículos de mercancías peligrosas tras la realización de 285 análisis, mientras que los 150 exámenes realizados entre conductores de transporte escolar arrojaron dos casos positivos.

Estos datos «preocupan a la administración, no tanto en términos relativos, porque el porcentaje es bajo», pero sí en términos absolutos, tal y como ha reconocido Bernabé, quien ha destacado que entre los nueve positivos registrados hay casos tanto de alcohol como de drogas. «El porcentaje es bajo, pero siguen siendo nueve positivos, lo que indudablemente nos preocupa», ha advertido.

Estos datos se unen al hecho de que este año ha aumentado la siniestralidad con fallecidos en carreteras, al registrarse 45 decesos en vías interurbanas y 19 en vías urbanas, es decir, un total de 64 muertes. «Indudablemente, hace que nos preocupe la situación y que tengamos que poner medidas encima de la mesa», ha destacado el delegado del Gobierno.

MEDIDAS DE LA DELEGACIÓN

Bernabé ha señalado que la patronal del sector, representada por FROET y ANETRA, está «preocupada de verdad» por estos datos y, de hecho, está promoviendo una serie de modificaciones legales a nivel nacional

al objeto de endurecer la legislación en la materia para tener más capacidad de sanción y de control a sus conductores.

La Delegación del Gobierno también va a actuar en un doble sentido, con un carácter preventivo y con carácter curativo, «antes y después de que pudieran pasar este tipo de acontecimientos».

Con carácter preventivo, la Delegación va a pedir a la patronal que incluya, a través del convenio colectivo, análisis de toxicidad en los controles de riesgos laborales, tanto de alcohol como de drogas, así como del hígado para determinar si hay enfermedades hepáticas como la cirrosis, con el fin de tener «los elementos de juicio suficientes» para saber si una persona es «apta o no» para llevar un vehículo de estas características.

En segundo lugar, si se detecta toxicidad en el conductor, bien porque exista una constatación por vía facultativa o porque haya incurrido, al menos, en dos infracciones en vía administrativa, deberá iniciar programas de tratamiento y curación mientras se le suspende temporalmente el permiso de conducción de este tipo de vehículos.

Se trata de dos medidas que, hasta ahora, no se estaban llevando a la práctica y que se van a empezar a poner en marcha «en colaboración con todos, ya que tiene que implicarse la iniciativa privada, la Administración General del Estado y la administración pública a nivel regional a través del área de Sanidad, con la que ya han comenzado los contactos», tal y como ha señalado Bernabé.

El objetivo es «aumentar los controles, a priori, para evitar que esas personas puedan conducir este tipo de vehículos», según Bernabé. Asimismo, pretenden aumentar los controles a posteriori, para que se suspenda temporalmente al conductor «una vez que se ha detectado algún tipo de comportamiento anómalo, hasta que no demuestran que están plenamente curados y que son plenamente capaces de conducir un autobús o un camión de mercancías peligrosas».

La parte correspondiente a la prevención de riesgos laborales contempla que la empresa, a través de las mutuas, tengan la documentación médica que acredite si el conductor está o no capacitado para llevar un vehículo conforme a los parámetros de alcohol y drogas, que es algo que no se hacía hasta este momento.

En segundo lugar, si la administración tiene conocimiento de anomalías a través del Servicio Murciano de Salud o porque el conductor registre una acumulación de infracciones por vía administrativa, se le podrá suspender temporalmente del ejercicio de esa función hasta que no se demuestre que «está capacitado para llevar un vehículo sin ningún tipo de problema o peligro».

Al ser preguntado por los camiones que van equipados con alcoholímetros que hacen la prueba al conductor como requisito para arrancar, Bernabé ha reconocido que estaba previsto tratar el tema en la reunión y «se quiere seguir avanzando» en esta línea, pero ha lamentado que este sistema, según los expertos, «no es plenamente fiable y presenta problemas».

«Es una medida que se querrá implantar pero cuando sea 100% fiable y efectivo, algo que todavía no lo es», según Bernabé, quien ha reconocido que el sistema «está evolucionando».

Al ser preguntado por si será necesario el consentimiento del conductor, Bernabé ha señalado que el examen se haría a través del convenio colecto, de forma que la patronal y los sindicatos tienen que llegar a un acuerdo para que las empresas puedan disponer de esa información de sus trabajadores.

Al ser preguntado pro la periodicidad con la que se harán estos análisis, el delegado ha señalado que, según la prevención de riesgos laborales, se tiene que hacer «como mínimo» un control anual. «Por ejemplo, se puede detectar una cirrosis hepática que puede tener otras causas, pero ya puede ser un indicio de que puede haber un problema de alcohol», ha advertido.

«Si se detecta una cirrosis significa que hay un problema hepático y entonces habrá que indagar las causas, porque puede haber otras razones», tal y como ha admitido Bernabé. No obstante, ha confirmado que si se demuestra que hay un problema de alcohol «sí que puede dar pie a la empresa para que ese trabajador no coja un vehículo de estas características, potencialmente tan peligroso».

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