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BUENAS PRÁCTICAS, VÍDEOS

Cómo conseguir una oficina más saludable

Controlando la temperatura, el ruido, la calidad del aire y la iluminación, podemos conseguir unos niveles de confort aceptables en estos espacios de trabajo.

Pasamos gran parte de nuestra vida adulta en el trabajo y un alto porcentaje se realiza en espacios de trabajo poco confortables o incluso perjudiciales para la salud de los usuarios.

Son muchos los factores a controlar dentro de la organizaciones que tienen incidencia directa en nuestra seguridad y salud, desde las condiciones de seguridad hasta la carga de trabajo pasando por las posturas y sobreesfuerzos que realizamos durante toda nuestra vida laboral.

De todos estos factores, hoy nos centramos en cuatro aspectos ambientales que influyen de manera importante en nuestra salud y en la confort en los puestos de trabajo de oficina.

En este vídeo hablamos de las condiciones de temperatura, calidad del aire, iluminación y el ruido en las oficinas, con algunos consejos muy básicos para su control. Naturalmente una actuación completa en un centro de trabajo requiere una evaluación específica de estas condiciones.

Temperatura, ruido y calidad de aire

El ruido en las oficinas está provocado principalmente por los timbres de los teléfonos, las conversaciones entres los usuarios y el ruido de algunos equipos como impresoras y aire acondicionado. Estos ruidos pueden provocar problemas de concentración a los usuarios.

Para evitar las molestias provocadas por el ruido, baja el volumen del timbre del teléfono y utiliza un nivel de voz bajo para evitar molestar al resto de personas del despacho.

El disconfort térmico también genera malestar, irritación y pérdida de concentración. La temperatura de verano debe estar comprendida entre 23 y 26 grados centígrados, y en invierno entre 20 y 24 grados. Cuando se ajusta el climatizador, es recomendable no salirse de estos rangos de temperaturas.

Utiliza prendas que te permitan abrigarte o puedas desprenderte de ellas para alcanzar con mayor facilidad el confort térmico.

También es importante la calidad de aire de las oficinas. Recuerda que los edificios cerrados disponen de un sistema de renovación automático de aire.

Los edificios que no disponen de este sistema automático, dispondrán de ventanas practicables que podrás abrir y cerrar para renovar el aire del interior.

La iluminación en las oficinas

Una mala iluminación en un puesto de trabajo de oficinas, puede provocar fatiga visual, dolor de cabeza, lagrimeo, escozor de ojos y en definitiva pérdida de productividad.

El nivel de iluminación debe ser de 500 luxes como mínimo para asegurar una buena iluminación. Niveles de iluminación mayores pueden provocar reflejos y niveles muy bajos provocarán fatiga visual y cansancio.

Lo ideal es que las lámparas estén ubicadas a ambos lados del puesto de trabajo, lo que evitará que se produzcan reflejos en la pantalla. Alternativamente se utilizarán lámparas con difusores.

En caso de existir entradas de luz natural, deberemos disponer de persianas y cortinas que nos permitan regular el nivel de iluminación, un contraste elevado entre la luz de la pantalla y el exterior provoca una gran fatiga visual.

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